 La playa de Es Trenc es sin duda la más famosa de Mallorca, tal vez porque aparece en casi todas las guías turísticas y porque mantiene orgullosa su estatus de ser la mayor de las playas vírgenes de la isla. Cuatro kilómetros de arena blanca y fina y aguas cristalinas que poco o nada tienen que envidiar a las imágenes de playas caribeñas que podemos ver en los catálogos de las agencias de viaje. Es Trenc se ha convertido también en uno de los grandes referentes del nudismo en las islas, una práctica que llegó en los años 70 de la mano del turismo centroeuropeo. En los viejos búnkeres abandonados de la Guerra Civil que jalonan toda la playa se leen todavía las inscripciones de la “época hippy” de Es Trenc, como el famoso lema en alemán: FKK (Frei Körper Kultur), la cultura del cuerpo en libertad. Hay dos teorías que explican el nombre de Es Trenc (en mallorquín “el corte”). Una es la que cuentan los pescadores de la Colonia de Sant Jordi. Según ellos, mirando hacia la costa desde el mar se puede apreciar en el bosque de garriga que guarda la playa desde el interior una especie de incisión en la línea horizonte, como si un gigante le hubiera asestado un hachazo colosal. La otra explicación se debe a un curso de agua subterráneo que vierte agua dulce y fría en el mar, “cortando” la playa en dos mitades. Es algo que desde fuera no se ve, pero que los bañistas notan fácilmente. Para llegar a Es Trenc hay que tomar la carretera desde Campos a Sa Ràpita y desviarse a la izquierda siguiendo las indicaciones. Después de pasar por una serie de caminos rurales llegaremos a Ses Covetes, donde podremos aparcar. Desde allí, todavía hay que caminar unos doscientos metros hasta la playa, pero el paseo vale la pena porque conduce directamente al paraíso. Para acabar, dos sugerencias: - Si madrugamos y llegamos a Es Trenc a primera hora, podremos ver gracias a la limpia luz de la mañana la isla de Cabrera justo en frente de nosotros, como si pudiéramos tocarla con la mano.
- Hay que retirarse antes del atardecer porque la playa se suele llenar de mosquitos. Lo mejor es acabar el día tomando una cerveza en el chiringuito de Ses Covetes y contemplar la puesta de sol.
Foto vía: hosteltur.com |