
Sant Agustí des Vedrà es uno de los pueblos de Ibiza que ha sabido mantenerse ajeno al alborotado turismo y al margen de los cambios que otros pueblos han experimentado por el paso de la industria turística. Pertenece al municipio de San José, el más extenso de Ibiza y que posee el punto más alto de la isla, S’ Atalaia, desde donde pueden observarse unas vistas espectaculares.
Sant Agustí es una aldea tranquila y relajada donde el tiempo parece haberse detenido y nada se ha atrevido a romper la armonía de su bella y sencilla arquitectura. De protagonista en este escenario está la iglesia de Sant Agustí, blanca y de gruesas paredes al más puro estilo mediterráneo.
Esta iglesia presenta la peculiaridad de estar orientada hacia el Oeste, en lugar de hacia el Sur como el resto de las iglesias ibicencas. Esto es así debido a una disputa entre dos familias vecinas sobre construir la iglesia en el terreno de uno o del otro. Al final la iglesia fue levantada de forma que el portal mirase hacia la casa de ambos vecinos para que todos estuvieran contentos y en paz.
Detrás de la iglesia se encuentra la casa parroquial y una torre de piedra, y alrededor de la plaza de la iglesia podemos observar una muestra de las típicas casas payesas. También cuenta con una galería de arte que suele exponer muestras de artesanía ibicenca, así como de artistas autóctonos y extranjeros afincados en la isla. Puede pararse a comer en el restaurante Can Berry vell, antigua casa payesa transformada en restaurante donde podrá degustar un buen pescado fresco al punto.
Desde la colina pueden verse los campos de los alrededores, donde abundan las vides productoras de un tinto payés afrutado y de gran calidad.
Sant Agustí des Vedrà es un lugar ideal para disfrutar de la vida rural con el aliciente de encontrarse cerca de maravillosas playas como las Platges de Compte, uno de los enclaves más visitados de la isla por su gran belleza, o Cala Bassa, una de las favoritas de los residentes por sus cristalinas aguas y su bosque de pinos detrás, donde descansar a su sombra o hacer un picnic entre baño y baño.
Foto vía: Patrimoni de Eivissa
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