
Sant Antoni de Portmany es uno de los pueblos más turísticos de Ibiza, quizá ello lo convierte en un pueblo colorista, moderno y lleno de ambientes tan distintos unos de otros, que según que zona transites no te parecerá el mismo pueblo.
Sant Antoni fue el pionero de los locales chill out en Ibiza. Desde su costa se pueden admirar las más bellas puestas de sol de la isla y ésta se fue llenando de locales con fabulosas terrazas desde donde admirarlas. Café del Mar fue el primero de estos lugares que rinden culto al sol, creando un especial ambiente con su música envolvente. La zona de Calò des Moro se fue llenando de este tipo de locales, nombres como Savanah, Mambo o Rey de Copas han completado el conjunto, formando así una zona glamurosa y variopinta, atestada de gente que acude allí a presenciar las preciosas escenas que ofrece la caída del astro rey.
El pueblo de Sant Antoni combina con especial gracia el aspecto del antiguo pueblo de pescadores que fue y la modernidad de los locales y clubes nocturnos que abundan en la zona. En contraste con la zona de Calò des Moro y a tan sólo diez minutos de distancia a pie, nos encontramos el Wet End. Este barrio consiste en tres o cuatro manzanas peatonales repletas de bares, pubs, restaurantes de todo tipo, discotecas. Durante el día, algunas de las callejuelas se llenan de tiendecitas que sacan en las aceras todo tipo de cachivaches: souvenirs, puestos con bisutería y plata, ropa, cerámicas, cuadros, etc. Y durante la noche, las calles del West End se masifican con cientos de turistas que tienen la comodidad de poder salir de un local y meterse en otro sin apenas desplazarse.
Y para más contraste todavía, a tan sólo dos minutos a pie de todo el caótico, bullicioso y desmadrado West End, encontramos la iglesia con su plaza, y alrededor de la plaza se ha creado un ambiente algo bohemio desde hace un par de años gracias a los encatadores y originales bares con terracitas de mesas y sillas bajitas donde sentarse en la acera a comerse un helado, tomar una copa de sangría y comer algunas tapas mientras algún grupo musical toca en directo bajo el portón de la puerta trasera de la iglesia. Sentarse en tan lindo escenario y contemplar lo que ocurre a tu alrededor hará que el tiempo parezca detenerse.
Sant Antoni de Portmany, pueblo de grandes contrastes, con sus preciosas vistas a la bahía te da la bienvenida.
Foto vía: Muchoviaje